Hola!!
Después de implementar la semana de actividades en el centro de prácticas, he decidido recoger en entrada con una valoración global del proyecto de intervención psicopedagógica que diseñé.
La intervención se planteó con el objetivo de mejorar la motivación, la autorregulación, la autonomía y la convivencia del alumnado mediante propuestas más prácticas, dinámicas y conectadas con su realidad. A lo largo de la semana se realizaron diferentes actividades: evaluación trimestral y teatro, salida educativa, taller de cocina, cinefórum, actividad física en un parque y una sesión final de cierre mediante actividades lúdicas.
Aunque la planificación inicial estaba bastante estructurada, durante la implementación fue necesario realizar ajustes en función de la asistencia, el estado emocional del alumnado y la predisposición del grupo en cada momento y este aspecto ha sido uno de los aprendizajes más importantes del proceso.
Los principales objetivos que se han trabajado durante la intervención han sido:
- favorecer la participación activa del alumnado
- promover la autonomía en contextos reales y cotidianos
- mejorar la convivencia y la interacción entre iguales
- desarrollar estrategias básicas de autorregulación
- generar experiencias educativas positivas vinculadas al contexto de la UEC
A nivel general, considero que la intervención ha sido positiva, aunque no todas las actividades se desarrollaron tal como estaban previstas inicialmente, ya que algunas sesiones funcionaron mejor que otras, pero todas aportaron información relevante sobre el grupo y sobre las necesidades reales del alumnado.
Las actividades que mejor funcionaron fueron aquellas vinculadas al movimiento, la interacción espontánea y los contextos menos academicistas, como la salida al parque, el ping-pong, el básquet, el fútbol y el taller de cocina porque en estas propuestas se observó una mayor participación, mejor clima grupal y menor necesidad de intervención adulta.
En cambio, las actividades que requerían más concentración sostenida, exposición personal o toma de decisiones consensuada resultaron más complejas. Esto se observó especialmente en la sesión de teatro y en algunos momentos del cinefórum. Estas situaciones evidenciaron dificultades relacionadas con la autorregulación, la tolerancia a la frustración, la gestión de normas y la convivencia grupal.
Desde el punto de vista de los indicadores planteados en el proyecto, se observaron avances en la participación activa, especialmente cuando las actividades eran prácticas y conectadas con intereses reales. También se observaron momentos de mejora en la convivencia, sobre todo en contextos abiertos y deportivos. Sin embargo, la autonomía y la autorregulación siguen siendo aspectos que requieren un trabajo continuado, ya que no pueden modificarse de forma profunda en una intervención breve de una semana.
Esta experiencia me ha permitido comprender mejor que la intervención psicopedagógica en una UEC debe ser flexible, contextualizada y realista. La planificación es necesaria, pero en la práctica aparecen elementos que obligan a reajustar constantemente la intervención como la asistencia irregular, el cansancio, la desmotivación, los liderazgos dentro del grupo, las resistencias a algunas actividades o las dificultades para sostener la atención.
Uno de los aprendizajes más importantes ha sido entender que una actividad no tiene que salir exactamente como estaba prevista para ser útil desde el punto de vista psicopedagógico. Por ejemplo, la salida educativa por la Barceloneta tuvo que reformularse, pero permitió generar conversaciones significativas con el alumnado y recoger información sobre sus preocupaciones de cara al próximo curso.
También he podido comprobar la importancia del vínculo educativo, porque cuando el alumnado se siente escuchado, acompañado y menos presionado por el formato académico tradicional, aparecen espacios de relación y expresión que permiten conocer mejor sus necesidades.
Por otro lado, esta intervención me ha hecho ver que las actividades vivenciales no son simplemente actividades lúdicas. Bien diseñadas y acompañadas, pueden convertirse en contextos educativos muy valiosos para trabajar competencias personales, sociales y emocionales.
Como futura psicopedagoga, esta experiencia me ha ayudado a desarrollar una mirada más ajustada a la realidad del contexto porque he podido observar que intervenir no significa aplicar una propuesta de manera rígida, sino saber interpretar lo que ocurre, tomar decisiones, coordinarse con el equipo educativo y ajustar las actividades a las posibilidades reales del grupo.
También me ha hecho reflexionar sobre la importancia de evaluar no solo los resultados finales, sino todo el proceso. En este caso, la observación diaria, las conversaciones con el alumnado y el intercambio con el equipo educativo han sido fundamentales para comprender el impacto de la intervención.
Considero que mi principal contribución ha sido participar en el diseño y desarrollo de una propuesta que ha permitido ofrecer al alumnado experiencias diferentes, más participativas y vinculadas a su realidad. Al mismo tiempo, el proyecto ha servido para recoger información útil sobre las dinámicas del grupo, la motivación, la convivencia y la necesidad de seguir trabajando la autorregulación.
En conclusión, la implementación del proyecto me ha permitido integrar aprendizajes teóricos y prácticos propios de la psicopedagogía. La experiencia ha confirmado la importancia de diseñar intervenciones realistas, flexibles y adaptadas al contexto.
Aunque no todos los objetivos se han alcanzado en el mismo grado, la intervención ha contribuido a generar espacios de participación, convivencia y vínculo educativo. Además, me ha permitido avanzar en la construcción de mi identidad profesional, entendiendo que la práctica psicopedagógica requiere observación, sensibilidad, coordinación y capacidad de adaptación constante.
ANNABEL :)
Debatecontribution 0en Entrada 1. Concreción en la realidad
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